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La brújula que tenemos

La fragilidad de la  Inocencia del Ser

El más noble de los procesos por su delicadeza. Es el alma Inocente. Es crédulo en su candidez. 

Personalmente, es el proceso más débil y vulnerable que considero en alguien.  

Es el alma que confía. Es la Inocencia que no duda de familiares y conocidos cuando la invitan a espacios. Es el Ser que, aún, frente a otros Seres dispuestos a dañar esa Inocencia, vive el shock del golpe, del daño. 

Es aquélla brújula estropeada y desorientada por el golpe a su Inocencia. Son aquéllos Seres , hasta descalificados por terceros, cuando dicen ” cómo no va a darse cuenta ” . Un darse cuenta que no siempre está presente en el mismo instante. 

La Esfinge es la estrella guía, la que orienta a marineros desorientados que necesitan llegar a buen puerto. La que nos dice ” cuidado, cuídate de ciertos espacios y personas” . La que nos previene cuando incorporamos en nuestra vida Seres que no son afines, que no se capta inmediatamente el daño que están portando. La Esfinge que en espacios institucionales, cuida al Inocente de aquéllos otros Seres dispuestos a dañar el alma ajena. 

Observa con atención a qué espacios acudes, quiénes están ahí, cómo Son. Con quiénes dejas encargado a tus hijos, a qué espacios les permites acudir. 

La brújula del Ser